13 de enero de 2010. Periódico diagonal http://www.diagonalperiodico.net/Cruda-vida.htmljueves, 14 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
Si tú te paras yo me bajo
Pensaba decírselo y en cómo hacerlo para que pareciera real.
Le preocupaba el cierre de la caja; de todos esos embalajes y palés.
Si pudiera volver a hacerlo, no lo haría; esta vez no.
Ahora observa el modo en el que coloca la mercancía: todas esas baldas diminutas,
y
bebe un sorbo de té sin hacer ruido al tragar y se mira las manos
agrietadas del calor.
El hombre de la furgoneta para justo delante del vado y saca del bolsillo el móvil
que en ese preciso instante suena.
Él dice: no, no puedo ir.
Ella contesta: esta vez es importante
Él responde: estoy trabajando.
Ella dice: todo eso para
tratar de explicar
que las galletas estaban
calientes, que
la sopa estaba cruda,
y
que no podíamos manchar
la alfombra
con los zapatos de
calle.
Entonces van hasta la puerta de la cafetería; allí se despiden, se dicen adiós. Ella espera en la parada del autobús. Es de noche y se levanta un aire fresco bastante molesto. Él dobla la esquina de la calle y desaparece.
Ella: veintitantos. Podría estar esperando un hijo, pero no lo está. Trabaja desde hace dos años en un supermercado. Una fotografía de la época muestra a una chica con una mirada triste: ojos castaños, cola de caballo, altura media. Viste un jersey de cuello alto, el jersey es negro.
Le preocupaba el cierre de la caja; de todos esos embalajes y palés.
Si pudiera volver a hacerlo, no lo haría; esta vez no.
Ahora observa el modo en el que coloca la mercancía: todas esas baldas diminutas,
y
bebe un sorbo de té sin hacer ruido al tragar y se mira las manos
agrietadas del calor.
El hombre de la furgoneta para justo delante del vado y saca del bolsillo el móvil
que en ese preciso instante suena.
Él dice: no, no puedo ir.
Ella contesta: esta vez es importante
Él responde: estoy trabajando.
Ella dice: todo eso para
tratar de explicar
que las galletas estaban
calientes, que
la sopa estaba cruda,
y
que no podíamos manchar
la alfombra
con los zapatos de
calle.
Entonces van hasta la puerta de la cafetería; allí se despiden, se dicen adiós. Ella espera en la parada del autobús. Es de noche y se levanta un aire fresco bastante molesto. Él dobla la esquina de la calle y desaparece.
Ella: veintitantos. Podría estar esperando un hijo, pero no lo está. Trabaja desde hace dos años en un supermercado. Una fotografía de la época muestra a una chica con una mirada triste: ojos castaños, cola de caballo, altura media. Viste un jersey de cuello alto, el jersey es negro.
viernes, 1 de enero de 2010
QUERERLO TODO YA [ALMISMOTIEMPO]
De cómo quiero y puedo
A: Quiero poner una peluquería de una vez. Una peluquería en mi barrio
cerca de mi casa.
Que sea grande, con revistas de moda y caramelitos de fresa en la entrada. Quiero tener una esteticien contratada a jornada completa
[que sepa hacer la manicura y tratamientos de belleza].
Quiero que mi peluquería se anuncie en Internet.
Y hacer extensiones.
Y que las extensiones de las extensiones
se conviertan en sacos de plumas
- esparcidos por el local-
Y que las señoras
[ y señoritas] entren a mi peluquería pisando suave
¡Quiero que todo me salga de puta madre, oyeron!
¿Y tú?
B. Quiero que sea viernes por la tarde para llegar a mi casa y quitarme los zapatos
Quiero parar en una gasolinera y comprar otra revista
y limpiar el parabrisas.
Quiero plegar el retrovisor
[y la antena].
Quiero
meter una ficha en la ranura.
Quiero partirme de risa
con las cosquillas de la subida del eurosuper
del super plus
del diesel
¡del 95 sin plomo!
Quiero acariciar el lavado a presión,
la espuma activa
o la superplumaencerada.
Sabes, me importa un pito el encerado
más me importan tus enjuagues
y esos lavados a cepillo
de gasolinera de barrio: su luz nocturna la cubre de dignidad
-casi humana-
Gasolinera; diseño obsoleto, en desuso.
Gran esbeltez, semejante a un Stadium.
A: Quiero poner una peluquería de una vez. Una peluquería en mi barrio
cerca de mi casa.
Que sea grande, con revistas de moda y caramelitos de fresa en la entrada. Quiero tener una esteticien contratada a jornada completa
[que sepa hacer la manicura y tratamientos de belleza].
Quiero que mi peluquería se anuncie en Internet.
Y hacer extensiones.
Y que las extensiones de las extensiones
se conviertan en sacos de plumas
- esparcidos por el local-
Y que las señoras
[ y señoritas] entren a mi peluquería pisando suave
¡Quiero que todo me salga de puta madre, oyeron!
¿Y tú?
B. Quiero que sea viernes por la tarde para llegar a mi casa y quitarme los zapatos
Quiero parar en una gasolinera y comprar otra revista
y limpiar el parabrisas.
Quiero plegar el retrovisor
[y la antena].
Quiero
meter una ficha en la ranura.
Quiero partirme de risa
con las cosquillas de la subida del eurosuper
del super plus
del diesel
¡del 95 sin plomo!
Quiero acariciar el lavado a presión,
la espuma activa
o la superplumaencerada.
Sabes, me importa un pito el encerado
más me importan tus enjuagues
y esos lavados a cepillo
de gasolinera de barrio: su luz nocturna la cubre de dignidad
-casi humana-
Gasolinera; diseño obsoleto, en desuso.
Gran esbeltez, semejante a un Stadium.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Monólogo
EN EL PARQUE
Un hombre de unos 40 años se dispone a preparar algo de comer. Viste pantalones de pana y un jersey de cuello alto. Estamos en la cocina de su casa. Mientras abre las puertas de los armarios empieza su monólogo...
¿Y ahora qué hago? Doce años viviendo con ella. Somos animales de costumbres. La muy zorra me ha dejado con el muerto de la casa. No tengo comida, tendré que bajar al supermercado. Se ha acabado el paté a las finas hierbas ¿Y si llamo para que me suban la compra?, no, mejor por internet, es más cómodo. ¿Y los niños? ¿Qué hago con ellos los fines de semana? Los tres, paseando por el parque, como si fuera viudo, ¿y si me ven los del trabajo?
No voy a volver a casa de mis padres, eso nunca. Mi madre con depresión y el viejo tan enfermo. Empezaría a contarme, con todo lujo de detalles, sus visitas al ambulatorio; que si el médico le recomendó ejercicio, que si la comida sin sal, que si fuera la copita de vino a la hora de comer. No, me horroriza la idea.
¡Si no estábamos tan mal, Ana y yo! no entiendo qué le ha podido suceder... La comunicación, dice ¿qué comunicación?
Reconozco que soy introvertido y últimamente saco a relucir el tema del trabajo. ¡Qué culpa tengo yo si los del banco no hacen más que putearme!, sobre todo el jefecillo ese dé los cojones, el nuevo que vino trasladado desde una oficina del extrarradio, ¡qué se creerá! Mucho inglés, licenciatura en Deusto, un Master de negocios en Estados Unidos... Huele a Opus. Una secta, eso es, con unos tentáculos de impresión. Los de "La Obra" seguro que lo enchufaron en el banco, si no, de qué. ¡Pero si tiene treinta tacos! Dónde vas hoy con treinta años como jefe de una sucursal. Bueno vale, ya sé que el tío se lo curra, que hace horas extras, que viene todas las tardes y muchos fines de semana. ¡Eso yo, ni loco!, por ahí si que no paso. Que para eso está el convenio. ¡Firmado el año pasado! Aunque Ios de Comisiones son la hostia, negocian lo que les sale de las narices. Están compinchados con los de la patronal, clarísimo. No puedes fiarte ni de tu madre. Pues vale, sí, estoy mal en el trabajo y traigo los problemas a casa. Pero de ahí a separarte por semejante motivo. ¿Acaso hay que estar en silencio y con los brazos cruzados, como en misa?
Si a tu mujer no le puedes hablar de lo mal que estás en el curro, ¡menuda pareja!, para eso voy a ver a un cura y se lo digo todo de tirón. Hay que estar a las duras y a las maduras. También tú me contabas tus obsesiones. O ahora ¿de qué vas? Que si te veías gorda desde el embarazo, que si te gustaría comprarte ropa más ajustada, que si no tenías tiempo para ti. Y yo no decía nada, ni mu. Bueno, a lo mejor era eso, que precisamente no decía nada. Pero qué quieres que dijera. ¿Que te llamara gorda a la cara? ¡Pero si no me importaba tanto, Ana! Es normal. Con los años el metabolismo se vuelve más lento. Lo he leído en una revista especializada mientras iba en el autobús. Y esa es otra. Tú si que cogías el coche para ir al trabajo, y yo, en el puto autobús urbano, que tenía que salir de casa una hora antes. Pero no te decía nada, siempre cediendo, aguantando todo sin rechistar. Y con los niños, ¡no me negarás que me portaba de maravilla! Les compraba pizzas para cenar, los llevaba al cine. En casa no ayudaba, es verdad.
Pero tienes que darte cuenta de la educación que he recibido y del empeño que demostraba. Afán de superación generacional, lo llamo yo. Ahora voy al supermercado. No necesito lista de la compra ni nada. Lo he aprendido todo de memoria. Aunque echo de menos tus anotaciones. ¡Lo apuntabas todo al detalle!, daba gusto. Y la plancha, oye fatal, soy negado. Llevo las camisas a la tintorería. Me las devuelven impecables. Hay una cadena justo aquí, en la esquina. Ya me conocen...
Llama al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja un mensaje en el buzón de voz.
- Hola, Ana. Soy Paco. Te llamaba para saber cómo estas, si necesitas algo. ¿Cuándo vienen los niños? Supongo que estás ocupada acostándolos. Llamaré en otro momento.
Segunda llamada al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja un mensaje.
- Hola, Ana. Soy Paco otra vez. Nada, era para saber cómo estabas. Estoy viendo el telediario. Lo de Irak. Llamaré en otro momento. Imagino que estarás liada con los niños. Sí, es mala hora. Bueno, hasta luego.
Tercera llamada al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja otro mensaje.
- Ana, ¿para qué quieres el móvil si lo tienes desconectado? Te lo regalé yo, ¿recuerdas? Debes tener un buen follón en casa. ¿Por qué no lo coges? ¿Qué es Irene que está enferma otra vez? Si está enferma dímelo y salgo pitando, ¡dímelo, me oyes! Te llamo más tarde.
Cuarta llamada. No lo coge. Deja un mensaje.
- ¡Joder, Anita, guapa! ¿Dónde coño estás metida?, contéstame anda, ¡vale ya de jueguecitos, que estoy empezando a cabrearme! Te llamaré más tarde.
Quinta llamada. Nadie contesta. Deja un mensaje.
- Mira, sabes lo que te digo: ¡que te vayas a tomar por el culo, me oyes!, pues eso. Nada nos une. Así que tú tu vida, y yo la mía. Me llamas por Navidad, si quieres, para desearme felices fiestas. No me importa si no me felicitas por mi cumpleaños. No sé si estaré en la ciudad. Probablemente me iré a un "todo incluido". Un viaje al Caribe, sí. Me pondrán una pulserita de esas, tan ridícula. Pero qué más da... Me eres indiferente, no siento nada por ti. Fueron muchos años los que estuve enamorado. Pero ahora se acabó. ¡No me llames porque no voy a volver! Tuviste una oportunidad, como Los Secretos, y la has jodido. Te lo digo hoy, que es San Valentín, para que te duela. ¿No vas a decirme nada? Peor para ti. Adiós.
Y ahora, ¿qué digo yo en el trabajo?
Un hombre de unos 40 años se dispone a preparar algo de comer. Viste pantalones de pana y un jersey de cuello alto. Estamos en la cocina de su casa. Mientras abre las puertas de los armarios empieza su monólogo...
¿Y ahora qué hago? Doce años viviendo con ella. Somos animales de costumbres. La muy zorra me ha dejado con el muerto de la casa. No tengo comida, tendré que bajar al supermercado. Se ha acabado el paté a las finas hierbas ¿Y si llamo para que me suban la compra?, no, mejor por internet, es más cómodo. ¿Y los niños? ¿Qué hago con ellos los fines de semana? Los tres, paseando por el parque, como si fuera viudo, ¿y si me ven los del trabajo?
No voy a volver a casa de mis padres, eso nunca. Mi madre con depresión y el viejo tan enfermo. Empezaría a contarme, con todo lujo de detalles, sus visitas al ambulatorio; que si el médico le recomendó ejercicio, que si la comida sin sal, que si fuera la copita de vino a la hora de comer. No, me horroriza la idea.
¡Si no estábamos tan mal, Ana y yo! no entiendo qué le ha podido suceder... La comunicación, dice ¿qué comunicación?
Reconozco que soy introvertido y últimamente saco a relucir el tema del trabajo. ¡Qué culpa tengo yo si los del banco no hacen más que putearme!, sobre todo el jefecillo ese dé los cojones, el nuevo que vino trasladado desde una oficina del extrarradio, ¡qué se creerá! Mucho inglés, licenciatura en Deusto, un Master de negocios en Estados Unidos... Huele a Opus. Una secta, eso es, con unos tentáculos de impresión. Los de "La Obra" seguro que lo enchufaron en el banco, si no, de qué. ¡Pero si tiene treinta tacos! Dónde vas hoy con treinta años como jefe de una sucursal. Bueno vale, ya sé que el tío se lo curra, que hace horas extras, que viene todas las tardes y muchos fines de semana. ¡Eso yo, ni loco!, por ahí si que no paso. Que para eso está el convenio. ¡Firmado el año pasado! Aunque Ios de Comisiones son la hostia, negocian lo que les sale de las narices. Están compinchados con los de la patronal, clarísimo. No puedes fiarte ni de tu madre. Pues vale, sí, estoy mal en el trabajo y traigo los problemas a casa. Pero de ahí a separarte por semejante motivo. ¿Acaso hay que estar en silencio y con los brazos cruzados, como en misa?
Si a tu mujer no le puedes hablar de lo mal que estás en el curro, ¡menuda pareja!, para eso voy a ver a un cura y se lo digo todo de tirón. Hay que estar a las duras y a las maduras. También tú me contabas tus obsesiones. O ahora ¿de qué vas? Que si te veías gorda desde el embarazo, que si te gustaría comprarte ropa más ajustada, que si no tenías tiempo para ti. Y yo no decía nada, ni mu. Bueno, a lo mejor era eso, que precisamente no decía nada. Pero qué quieres que dijera. ¿Que te llamara gorda a la cara? ¡Pero si no me importaba tanto, Ana! Es normal. Con los años el metabolismo se vuelve más lento. Lo he leído en una revista especializada mientras iba en el autobús. Y esa es otra. Tú si que cogías el coche para ir al trabajo, y yo, en el puto autobús urbano, que tenía que salir de casa una hora antes. Pero no te decía nada, siempre cediendo, aguantando todo sin rechistar. Y con los niños, ¡no me negarás que me portaba de maravilla! Les compraba pizzas para cenar, los llevaba al cine. En casa no ayudaba, es verdad.
Pero tienes que darte cuenta de la educación que he recibido y del empeño que demostraba. Afán de superación generacional, lo llamo yo. Ahora voy al supermercado. No necesito lista de la compra ni nada. Lo he aprendido todo de memoria. Aunque echo de menos tus anotaciones. ¡Lo apuntabas todo al detalle!, daba gusto. Y la plancha, oye fatal, soy negado. Llevo las camisas a la tintorería. Me las devuelven impecables. Hay una cadena justo aquí, en la esquina. Ya me conocen...
Llama al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja un mensaje en el buzón de voz.
- Hola, Ana. Soy Paco. Te llamaba para saber cómo estas, si necesitas algo. ¿Cuándo vienen los niños? Supongo que estás ocupada acostándolos. Llamaré en otro momento.
Segunda llamada al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja un mensaje.
- Hola, Ana. Soy Paco otra vez. Nada, era para saber cómo estabas. Estoy viendo el telediario. Lo de Irak. Llamaré en otro momento. Imagino que estarás liada con los niños. Sí, es mala hora. Bueno, hasta luego.
Tercera llamada al móvil de su ex mujer. No lo coge. Deja otro mensaje.
- Ana, ¿para qué quieres el móvil si lo tienes desconectado? Te lo regalé yo, ¿recuerdas? Debes tener un buen follón en casa. ¿Por qué no lo coges? ¿Qué es Irene que está enferma otra vez? Si está enferma dímelo y salgo pitando, ¡dímelo, me oyes! Te llamo más tarde.
Cuarta llamada. No lo coge. Deja un mensaje.
- ¡Joder, Anita, guapa! ¿Dónde coño estás metida?, contéstame anda, ¡vale ya de jueguecitos, que estoy empezando a cabrearme! Te llamaré más tarde.
Quinta llamada. Nadie contesta. Deja un mensaje.
- Mira, sabes lo que te digo: ¡que te vayas a tomar por el culo, me oyes!, pues eso. Nada nos une. Así que tú tu vida, y yo la mía. Me llamas por Navidad, si quieres, para desearme felices fiestas. No me importa si no me felicitas por mi cumpleaños. No sé si estaré en la ciudad. Probablemente me iré a un "todo incluido". Un viaje al Caribe, sí. Me pondrán una pulserita de esas, tan ridícula. Pero qué más da... Me eres indiferente, no siento nada por ti. Fueron muchos años los que estuve enamorado. Pero ahora se acabó. ¡No me llames porque no voy a volver! Tuviste una oportunidad, como Los Secretos, y la has jodido. Te lo digo hoy, que es San Valentín, para que te duela. ¿No vas a decirme nada? Peor para ti. Adiós.
Y ahora, ¿qué digo yo en el trabajo?
martes, 8 de diciembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
De cómo se puede fumigar una ciudad
Un gran coraje
¿Qué pasaría si
fumigásemos la
ciudad, K ?
- Desaparecía-
La ira me reanima
por un tiempo,
proporcionándome
luz y sombra.
Algo perfecto para
el plan que
necesito.
Sirve de pretexto
cualquier cosa;
un simple sombrero
de papel charol
casi descolorido.
He sopesado las
contingencias,
y estoy dispuesto a
correr el riesgo de
dejarme llevar
corriente abajo.
Un saludo
AV/ ISPA
¿Qué pasaría si
fumigásemos la
ciudad, K ?
- Desaparecía-
La ira me reanima
por un tiempo,
proporcionándome
luz y sombra.
Algo perfecto para
el plan que
necesito.
Sirve de pretexto
cualquier cosa;
un simple sombrero
de papel charol
casi descolorido.
He sopesado las
contingencias,
y estoy dispuesto a
correr el riesgo de
dejarme llevar
corriente abajo.
Un saludo
AV/ ISPA
domingo, 15 de noviembre de 2009
De cómo se puede caer en la absoluta melancolía un domingo a las 17:00
Yasmina del Socorro: ¿Mi canción preferida de la infancia? Cómo olvidar a mi madre, mientras cortaba la cebolla en trozos minúsculos, entonar esa de Ritchie Valens:
Oh, Donna, Oh, Donna
Oh, Donna, Oh, Donna
I had a girl
Donna was her name
Since she left me
I´ve never been the same
Cause I love my girl
Donna, where can you be? Where can you be?
¿Sabía que Ritchie no hablaba español por lo que tuvo que memorizar la letra de La Bamba en ese idioma?
y
¿Sabía que era zurdo?
¿Podría decirme el nombre de los otros dos músicos que murieron con el?
¿A qué no sabe el año exacto de su fallecimiento?
Y la última pregunta... es realmente fácil ¿En qué medio de transporte viajaban cuando tuvo lugar el trágico accidente?
Oh, Donna, Oh, Donna
Oh, Donna, Oh, Donna
I had a girl
Donna was her name
Since she left me
I´ve never been the same
Cause I love my girl
Donna, where can you be? Where can you be?
¿Sabía que Ritchie no hablaba español por lo que tuvo que memorizar la letra de La Bamba en ese idioma?
y
¿Sabía que era zurdo?
¿Podría decirme el nombre de los otros dos músicos que murieron con el?
¿A qué no sabe el año exacto de su fallecimiento?
Y la última pregunta... es realmente fácil ¿En qué medio de transporte viajaban cuando tuvo lugar el trágico accidente?
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